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Ataúlfo, el extraterrestre Enero 19, 2008

Posted by isma18 in Esto no tiene sentido., Uncategorized.
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Fue toda una sorpresa, no me lo esperaba. Estaba fuera. En el balcón. Riéndose de mí. Sin embargo yo (interesado) le pregunté porque se reía de mí. Él me contesto:

-“¿Quieres ser mi amigo?”.

Yo le contesté:

-“Claro que sí, pero anda pasa…que fuera hace mucho frío”.

El extraterrestre entró dentro de la casa, y me dijo (en voz baja) un “gracias”. Yo maravillado de la amabilidad del ser del espacio exterior, le dije que si quería, se podía quedar en mi habitación. A mi madre no le importaría que se quede conmigo. Cosas aún más raras se han visto en mi casa, como para que ahora venga un extraterrestre se convierta en mi amigo y se quedé en mi habitación.

Y así fue, mi madre encantada con el extraterrestre, mi familia igual. Estábamos maravillados ante la aptitud del extraterrestre, siempre nos imaginábamos a un extraterrestre, como a un ser monstruoso, cuyo único fin era destruir a todos los humanos. Pero no fue así, el extraterrestre, nos ayudaba en todas las tareas de la casa, que si lavaba los platos, que si limpiaba el salón, que si era capaz de abrir el Tetrabrik de la leche….una maravilla vamos.

Al final decidí ponerle un nombre al nuevo amigo que procedía de una lejana galaxia. Al final le llamé “Ataúlfo”.

Un día decidí dar un paseo a Ataúlfo. Le llevé la correa, el patito de goma (le encantaba morderlo al extraterrestre), y su pistola rayo-láser (que fulminaba a cualquier desgraciao que se interponía en nuestro camino). Tras 5 horas andando, decidí sentarme en un banco a descansar. Supe que esa no era muy buena idea, desde el principio, asi que decidí jugar un rato con él, al béisbol. Un deporte muy habitual entre chicos que tienen como mascota a un extraterrestre.

No sabíamos jugar al béisbol ese, pero daba igual. Lanzábamos la pelota con todas nuestras fuerzas con el bate, a las caras de las madres que caminaban alegremente por el parque con sus hijos. Todo era genial hasta que Ataúlfo me preguntó algo que me molesto especialmente:

-“Esto….¿porqué no actualizas ya tu blog?.”

A lo que yo respondí:

-“Es que no tengo tiempo”.

Y Ataúlfo (de muy malas maneras) me replicó:

-“Lo que pasa es que eres un vago, tú lo que quieres realmente es vivir del cuento.. Debería darte vergüenza.”

Al terminar la frase, cogí el bate de béisbol, y empecé a golpearle duramente en la cabeza durante 5 minutos:

“ESTOY HASTA LAS PELOTAS DE TI, Y DE TODOS LOS QUE ME DICEN LO MISMO”.

Le dije en un tono más que enfurecido.

Tras 10 minutos golpeándole en la cabeza, de forma agresiva en la cabeza, y tras suplicarme (como unas 30 veces) “perdón”. Ataúlfo murió.

Estaba desolado, no sabía como afrontar esta perdida. Era el mejor amigo que había tenido jamás.

Fui un desconsiderado, no tuve que hacerle eso. Pero ya daba igual. Todo se había acabado para mí, mi vida ya no tenía sentido sin Ataúlfo.

Hasta ayer…

Ayer me encontré a otro ser extraterrestre. Estaba fuera. En el balcón. Riéndose de mi. Era exactamente igual a Ataúlfo. Me dijo que él era el único que podía salvar a la humanidad de la destrucción. Le tuve que matar, por supuesto. He vuelto.